Trebola

De la semilla a la serpiente: educar para la vida como acto de transformación

La educación ambiental, cuando es viva, no se explica: se experimenta.

Se siente en el cuerpo, se practica en lo cotidiano y se encarna en las decisiones que tomamos como personas y como colectivo.

En Trébola, tenemos una apuesta profunda por la educación desde 2004, y celebramos el Día Mundial de la Educación Ambiental con un camino que comenzó en 2018, cuando sembramos una semilla. No una idea abstracta, sino una intención profunda: educar para la vida desde la experiencia, el juego, el encuentro y el ejemplo. Desde entonces, cada año ha sido una metáfora habitada, una forma de comprender el mundo y nuestra relación con él.

Fuimos arañas tejedoras en 2019, aprendiendo que la educación es un entramado de vínculos.

En 2020 caminamos en espiral, entendiendo que no avanzamos en línea recta, sino regresando con mayor conciencia.

En 2021 nos reconocimos como fractales, parte de un todo mayor.

En 2022 nos miramos como espejos, entendiendo que lo ambiental también es relacional.

En 2023 transitamos la Pedagogía del Caracol, honrando el ritmo lento, el cuidado y la profundidad.

En 2024 exploramos el efecto mariposa, reconociendo que cada pequeño acto educativo puede generar impactos inesperados en la paz.

En 2025 nos supimos micelio, red invisible que sostiene, conecta y regenera.

Gracias @lufecava91 por esta magnífica foto.

Hoy, la metáfora que nos guía es la serpiente.

La serpiente no avanza arrasando. Avanza mudando de piel.

Nos recuerda que transformar no es destruir, sino soltar lo que ya no sirve para seguir cuidando la vida. Que educar ambientalmente implica revisar hábitos, creencias y formas de habitar el territorio. Que el cambio verdadero es un proceso consciente, corporal y colectivo.

Como lo señala Gustavo Wilches Chaux en sus reflexiones sobre la Titanoboa, las metáforas no son adornos: son formas profundas de comprender nuestra relación con la naturaleza y con nosotros mismos. Y como advierte Augusto Ángel Maya, la fragilidad ambiental de la cultura nos exige una educación que no se limite a informar, sino que transforme la manera en que sentimos y vivimos el mundo.

Por eso, nuestra educación ambiental se basa en metodologías lúdicas, experienciales y de intercambio permanente, inspiradas en la metodología Metatraining. Cada encuentro es un espacio para sentir, reflexionar, jugar y actuar. Un tejido de hilos que se entrelazan entre personas, territorios y saberes.

El Calendario Ambiental, inspirado en el Camino de la Serpiente, es parte de este proceso. No es solo un listado de fechas, sino una invitación mensual a mudar de piel, a tomar conciencia y a actuar.

Porque educar para la vida no es transmitir respuestas.

Es acompañar procesos de transformación.

Y toda transformación, como la serpiente y como la semilla, comienza desde adentro.

👇🏼 También te dejamos una versión en imágenes por si quieres usar este recurso de manera independiente. ¡Solo recuerda citar la fuente! 😉